La tecnología ayudará a Colombia a garantizar agua potable en todo su territorio

Comparte:
Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin

El acceso universal al agua potable es uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) fijados para 2030. Colombia está cerca de lograr el objetivo y sigue trabajando en reducir la brecha social para garantizar este recurso en todo el país. El Director de Desarrollo de Negocio de Idrica, Chema Nebot, ofrece su visión en cuanto a las oportunidades y retos de Colombia, no solo en la distribución del agua, sino también en su reúso y potabilización.

En primer lugar, Nebot explica que, como observadores del mercado del agua y saneamiento en otras regiones de Latinoamérica, Idrica considera que Colombia es una región avanzada, con unos niveles de acceso a agua potable y saneamiento muy buenos en las zonas urbanas. Si bien en las zonas rurales la situación tiene más margen de mejora, las previsiones que hay de Colombia como gestora de agua son muy alentadoras y el país se encuentra más cerca de entrar en la fase de optimización de los procesos y mejorar su eficiencia, que de centrarse únicamente en inversiones en infraestructuras.

Chema Nebot señala, sin embargo, que mejorar la situación en el ámbito rural es importante para evitar el estrés hídrico en las ciudades, dada la tendencia migratoria global hacia estas zonas. Por lo tanto, es necesario mejorar la calidad de vida de las zonas rurales. Y para ello, es clave invertir en tecnología, no solo en cuanto a software y sensores, sino también a nivel de procesos. En el caso de Idrica, se está aplicando tecnología en algunas zonas del Atlántico Sur, rurales o con menos posibilidades, y se ha llegado a ofrecer un servicio 24/7 cuando antes contaban con un servicio de cerca de 8 horas.

¿Cómo puede ayudar la tecnología a hacer más eficiente el acceso al agua potable?

El experto aclara que, para que funcione correctamente, la tecnología debe ir acompañada de una adecuación de los procesos acordes a las nuevas tecnologías y a la capacitación de los empleados. Es decir, debe haber personas capaces de utilizarla. Por eso es importante que esta nazca desde la propia empresa operadora, como en el caso de Idrica.

Un ejemplo de la aplicación de la tecnología se ha visto en el caso de la pandemia. Nebot explica cómo el agua ha sido uno de los instrumentos para controlarla, observando los niveles de Covid-19 en aguas residuales para aislar determinadas zonas, o bien controlando movimientos migratorios no permitidos entre ciertos municipios, gracias a la medición de los consumos. Esto demuestra que la tecnología puede ayudar a controlar situaciones de emergencia.

Otro caso muy evidente que se ha dado en esta situación es el telecontrol, es decir, la posibilidad de que los operarios hayan podido seguir operando infraestructuras en remoto, sin riesgo. En Latinoamérica, el hecho de no tener implementada la micromedición (la lectura en los hogares domésticos), ha tenido un impacto importante por no poder mantener los niveles de facturación. Al no poder ir a las casas a leer los medidores, no se ha tenido un flujo de caja sólido y constante dentro de la empresa. Relacionado con esto, tener un sistema digitalizado de medidores ofrece muchas otras posibilidades, necesarias en la situación actual, como el poder hacer bonificaciones o descuentos a los clientes, incluso por estratos.

El desperdicio del agua: innovaciones y tecnologías que han sido efectivas para controlarlo

Según Chema Nebot, la medición de consumos es ciertamente una de las claves para controlar el desperdicio del agua, ya que con esta práctica se conoce la cantidad de agua que se inyecta en una ciudad y la cantidad de agua que realmente se consume. Las cifras de agua no contabilizada en términos de pérdidas en las redes son muy altas en Colombia y en muchas otras regiones, y es uno de los grandes dramas en términos del agua. En algunas zonas donde hay desalación es todavía más dramático porque el coste del tratamiento de agua es más costoso, y todo ello tiene un coste económico importante.

Además, la tecnología no solo puede ayudar a controlar el agua no contabilizada, sino también a ubicar rápidamente una fuga. E incluso teniendo en cuenta el tiempo y el proceso de reparación y a qué ciudadano o a qué industrias está afectando. Este es otro de los grandes avances que se tratan de impulsar desde Idrica.

En definitiva, se están llevando a cabo muchos avances tecnológicos para detectar fugas más rápidamente, hasta para poder prevenirlas con inteligencia artificial. Esto es gracias a uno de los grandes avances de la tecnología actual, que es la capacidad de procesar grandes cantidades de datos.

Hacia un consumo responsable del agua

Nebot reflexiona sobre la concienciación por el medio ambiente, una tendencia global que también se refleja en Latinoamérica. En su opinión, el ciudadano del sigo XXI es “una máquina de consumir información” y tiene acceso a los datos de su consumo, incluso desde su teléfono móvil. De la misma forma, disponer de los datos de consumo de agua a nivel doméstico, gracias a la digitalización, ayudará a reforzar esa concienciación social. Aprovechando las aplicaciones móviles, por ejemplo, el ciudadano podrá activar o desactivar servicios, recibir alertas, o incluso establecer un umbral de consumo.

Como conclusión, y como se deduce analizando el caso de Colombia, la transformación digital en el sector del agua no se queda solo en las utilities, sino que tiene un alcance global. Idrica, con su solución tecnológica GoAigua y los servicios que ofrece para la gestión integral del agua, tiene un papel decisivo en ayudar a las distintas regiones en las que opera a cumplir con los objetivos de desarrollo sostenible.

Artículos relacionados