¿Cómo ayuda la gestión de presiones a mejorar la eficiencia hidráulica?

En hidráulica urbana, la gestión de presiones permite reducir las fugas físicas de agua, mejorar la eficiencia de la red y reducir los costes operativos y de mantenimiento. Pero, ¿cómo lo hace? Según Nicolás Monterde, Country Manager de Idrica en México, ya existe una base teórica y un desarrollo que nos ayudan a tomar decisiones y a saber qué camino seguir en este aspecto. Los 4 vectores de la International Water Association (IWA), por ejemplo, indican qué medidas se pueden implementar para reducir las pérdidas reales y mejorar la eficiencia de los sistemas.

El primer aspecto que menciona la IWA es la importancia de reparar las averías lo más rápido posible y con la mejor calidad posible. Los otros tres vectores, igualmente importantes, son la gestión de presiones de los sistemas, el control activo de fugas y la mejora de las infraestructuras. Seguir estas cuatro recomendaciones permite reducir las pérdidas reales de la red.

Monterde aclara que siempre va a haber un volumen de pérdidas que no se va a poder eliminar por restricciones económicas o técnicas, pero es necesario reducirlas todo lo posible. Esto hará que la red sea más eficiente y sostenible, que es lo que buscan los operadores.

Analizando los beneficios de la gestión de presiones

Según la IWA, la gestión de presiones consiste en manejar la presión de un sistema a un nivel óptimo, asegurando un servicio suficiente y eficiente a los usos y consumidores legítimos. Al mismo tiempo, debe facilitar la reducción de las presiones innecesarias o excesivas y la eliminación de fenómenos transitorios que estén afectando a la vida útil de las instalaciones, ya que tanto uno como otro provocan fugas que afectan a la eficiencia física.

Para entender mejor las cuestiones de las presiones y los transitorios, debemos hacer un breve análisis de cómo se comportan las tuberías en todos los sistemas que estamos operando.

En el caso de una tubería nueva y un sistema a gravedad, por ejemplo, el diseño propio de la tubería y sus especificaciones hacen que el rango de presiones a las se está trabajando estén muy lejos del punto de ruptura.

Por otro lado, en un sistema en el que ya empiezan a haber transitorios, ese margen de seguridad entre las presiones máximas que llega a experimentar el sistema y el punto de ruptura se va acercando. Sin embargo, probablemente se mantendrá lo suficientemente lejos del punto de ruptura y la frecuencia o la presencia de incidencias no será muy elevada.

Finalmente, si analizamos tuberías que tienen un tiempo de vida más dilatado, ya empiezan a afectar diferentes factores como la antigüedad de la tubería o los fenómenos de corrosión que van afectando a su capacidad de resistencia. También puede ocurrir que la infraestructura esté afectada por carga de tránsito en determinadas ubicaciones, por movimientos del terreno, o incluso por bajas o altas temperaturas que inciden en los coeficientes de dilatación de la tubería. Si a todo esto se unen presiones y fenómenos transitorios, el punto de operación de las redes ya está más cercano a los puntos de ruptura e incrementa significativamente la frecuencia de averías.

Este es, en general, el comportamiento de un sistema para prácticamente cualquier tipo de tubería y de materiales. Sin embargo, en el momento en que se aplica un esquema de gestión de presiones, se reduce la frecuencia y el rango de los transitorios en todos los casos. Incluso aunque tengamos un transitorio, el punto de ruptura todavía quedará lejos. Otro efecto de la gestión de presiones es que, al reducir la presión, disminuye la frecuencia de averías. El cálculo del caudal de fuga demuestra que cada reducción de la presión, aunque sea porcentualmente pequeña, supone una recuperación importante en las pérdidas de la red. Este cómputo también demuestra que controlar y gestionar las presiones de la red reduce el caudal de fuga de forma inmediata. En definitiva, aplicando soluciones como la instalación de una válvula reguladora (VRP) obtendremos beneficios importantes para la red.

La gestión avanzada de la presión pasa por el uso de la tecnología

La tecnología nos permite aplicar diferentes métodos de control de la presión. Desde una simple consigna que mantiene una presión constante a lo largo del día, hasta un sistema que diferencia entre el día y la noche (doble pilotaje), o incluso fines de semana. En estos casos, las consignas tienen en cuenta el grado de consumo de cada situación. También existen esquemas más sofisticados que regulan la presión según la demanda real que está experimentando la red en cada momento.

La tecnología de control ha avanzado mucho en los últimos años, permitiendo poder fijar consignas de operación a una válvula prácticamente en cada instante de su funcionamiento, y con un amplio abanico de posibilidades.

La solución tecnológica GoAigua – Leaks permite la monitorización de las redes de distribución de agua para la detección temprana de fugas mediante algoritmos inteligentes. Nicolás Monterde menciona el caso de éxito de la ciudad española de Valencia, donde la aplicación de esta tecnología ha conseguido reducir el agua no registrada en más de un 30%. Además, la detección automática de fugas en menos de 24 horas ha permitido reducir el tiempo de actuación y las pérdidas en la red en un 18% por esta causa.

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