La evolución del Narrow Band IoT en la telelectura del consumo de agua

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Una ciudad española es la primera en contar con decenas de miles de contadores funcionando con tecnología NB, a través de un proyecto liderado por Idrica, Vodafone y el ayuntamiento. Es Gandía (España), la primera Smart Water City con Narrow Band (NB) aplicado a la telelectura.

El proyecto convirtió a la ciudad en la primera en utilizar la red de conectividad NB-IoT para transmitir los datos de consumo de agua. “Nadie había probado NB a esta escala, la verdad es que fue un gran desafío”, comenta Carlos Tejedor, Smart Metering and Instrumentation Specialist en Idrica.

Hasta ese momento, la monitorización del consumo dependía de métodos walk-by y drive-by, y no se disponía de datos en tiempo real. A día de hoy, Gandía tiene unos 40.000 contadores conectados a la red NB-IoT, con unos rendimientos muy elevados. Sus datos y los provenientes de los sensores, la infraestructura hidráulica y los dispositivos de comunicación se centralizan en la plataforma GoAigua. Esta solución tecnológica es ofrecida al mercado por Idrica, una compañía internacional especializada en servicios y soluciones para las gestoras del ciclo integral del agua.

La información sobre el consumo, junto al modelo de datos y algoritmos avanzados de GoAigua, ha hecho posible una gestión proactiva de la red. Gracias a su análisis, las predicciones de la demanda ofrecen: una mayor precisión en el agua que debe inyectarse a la red; mayor seguridad en la detección de consumos no deseados o accidentales, y la recepción de alertas por patrones de consumo irregulares en hogares vulnerables o con personas dependientes.

La evolución del Narrow Band y su coexistencia con el 5G

En palabras del Smart Metering and Instrumentation Specialist de Idrica: “NB nace cuando existe el 4G como estándar de comunicación aplicado al Internet de las cosas (IoT). Se crea dentro del grupo de tecnologías de comunicación LPWAN, de baja potencia y gran área, junto a SigFox o Lora”.

¿Qué necesita IoT? Para Carlos Tejedor, “debe enviar una cantidad pequeña de información, aunque suficiente, y consumir muy poca batería. Cargamos nuestro móvil a diario, pero cuando se instala un sensor, un contador de agua doméstico, la batería debe durar toda su vida útil, es decir, más de diez años. El estándar NB está pensado para esto”.

Narrow Band IoT

El NB, indica, “va evolucionando y migra hacia dentro del espectro de esta tecnología móvil, y se considera que está dentro del 5G. Es un NB con funcionalidades extendidas”. Está pensado exclusivamente para la red de Internet de las cosas (IoT), para sensores, para enviar muy poca información. De hecho, su nombre lo indica: NB-IoT.

La continuidad de la evolución pasa por GPRS, 3G, 4G y 5G. Lógicamente, señala, “el 5G ofrece unas prestaciones que no son las de NB. El estándar de NB nace con una intención de dar respuesta a los problemas que había en ese momento, cuando pensábamos que bastaría con soportar 50.000 sensores por celda. Sin embargo, ahora sabemos que esto no será suficiente”.

La tecnología 5G, cuyo avance será disruptivo y revolucionario, permite al menos un millón de dispositivos conectados por kilómetro cuadrado. Para Tejedor, “en un futuro próximo todo va a estar sensorizado. El NB no desaparece, sino que coexiste con el 5G. No obstante, el 5G viene a dar respuesta a escenarios futuros como massive IoT (MIoT), como los miles de millones de sensores que habrá a corto plazo, y que ninguna tecnología actual es capaz de soportar”. En definitiva, el 5G abre nuevas posibilidades, líneas de negocio y casos de uso que antes no eran factibles.

El estándar NB sigue siendo válido. En Gandía, Idrica sigue apostando por ello, sacando conclusiones, investigando y desarrollando algoritmos. Además, la empresa ya está abriendo camino en el 5G, colaborando en una de las primeras pruebas mundiales de la aplicación del 5G a la telelectura, y que se está realizando actualmente en Valencia, España.

Qué hacer con los datos

Tejedor apunta: “nosotros no nos quedamos solo en la recepción de los datos. Esto es quedarse a mitad del camino, o incluso antes. En un mundo sensorizado, donde todo es Big Data, lo normal es tener datos. Lo importante es saber qué hacer con ellos”. El experto pone el ejemplo de “convertirlos en información útil o, en el caso de Idrica, en inteligencia de negocio, aplicada a las necesidades del cliente o a un proceso de negocio concreto. Como puede ser el smart metering dentro del sector del agua y sus distintas verticales”.

Idrica utiliza toda esa mezcla de experiencia con tecnología para desarrollar algoritmos que realmente ayuden a la toma de decisiones, que hagan ser más eficiente. “Si el dato solo lo vas a utilizar para facturar, no hay valor añadido”, concluye Tejedor.

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