Tendencias para 2022 en las infraestructuras AMI: de los contadores a la inteligencia de negocio

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En un mundo en el que el dato es el activo más valioso, las infraestructuras AMI (Advanced Metering Infrastructure) son claves por el volumen de información que son capaces de generar. Cada vez más gestoras de agua están viendo el valor de medir el consumo, más allá de la facturación. Por su elevado nivel de sensorización, comparado con otros sistemas IoT del sector del agua, estas infraestructuras pueden mejorar todos los procesos de negocio.

Desde hace unos años, las gestoras están apostando por la transformación digital de la micromedición, no como un fin en sí mismo, sino como una forma de extraer el valor de los datos y convertir la información en inteligencia de negocio. La creciente inversión en AMI a nivel global tiene como fin ayudar a las empresas y consumidores a tomar mejores decisiones, ya no solo de forma reactiva o correctiva, sino también predictiva.

El camino hasta la tecnología Big Data

La evolución de los contadores es uno de los avances más importantes de los últimos 50 años en el sector del agua. Desde las primeras innovaciones, relacionadas con la lectura más ágil y en remoto (walk-by y drive-by), orientadas principalmente a la facturación, en los sistemas AMI el contador se convierte en un sensor IoT que transmite información útil para digitalizar todos los procesos.

Si el término AMR (Automatic Meter Reading) hace referencia a la lectura en remoto, mediante smart meters conectados a dispositivos de comunicación, AMI va un paso más allá. Esta última no se centra solo en la captación de los datos, sino también en su integración y tratamiento mediante tecnologías Big Data. Las plataformas son una pieza fundamental de estas infraestructuras, las más maduras dentro del ámbito de la micromedición. Su objetivo es ofrecer servicios de valor añadido y realizar una gestión más eficiente del recurso hídrico. Por ejemplo, a través del desarrollo de algoritmos para la detección de fugas y la predicción de la demanda.

Para lograrlo, AMI debe manejar datos de consumo idealmente horarios, y con una calidad óptima. Frente a los protocolos propietarios o de tecnologías LPWAN, como SigFox o Lora, los nuevos protocolos de comunicación (NB-IoT, 5G) están ayudando a que esto sea posible por su mayor alcance, penetración y cobertura. Además, permiten realizar una gestión más eficiente de la batería de los contadores, algo fundamental si tenemos en cuenta el envío frecuente de los datos en smart metering.

Beneficios más allá de la facturación

1. Mayor eficiencia de la operación

La conexión de los datos de consumo con otras fuentes de información, como SCADA, CMMS, ERP, SIG y sensores IoT, ayuda a las empresas a optimizar todos sus procesos. Entre otros casos de uso, su integración en un gemelo digital es fundamental para simular escenarios de forma precisa, con el fin de analizar la respuesta de la red ante cualquier evento y tomar mejores decisiones. También permite reducir el OPEX y predecir la demanda de agua con antelación.

2. Uso más sostenible de los recursos

El despliegue de AMI ayuda a reducir el volumen de agua no facturada en la red de distribución, gracias a la realización de balances hidráulicos horarios. Esto nos permite mejorar la eficiencia general del sistema mediante la detección de fraudes y la localización temprana de fugas, con la correspondiente notificación a los clientes. Además, la lectura en remoto ayuda a reducir el consumo energético y el impacto medioambiental de otros procesos, como los desplazamientos que conllevan las lecturas visuales por parte de los operarios.

3. Servicios de valor añadido para el ciudadano

El análisis de los datos abre la puerta a servicios muy interesantes, como los avisos por fugas domésticas o las alertas a servicios sociales tras un cambio en el patrón de consumo de personas vulnerables. La mayor transparencia en la comunicación entre la gestora y la ciudadanía es otra de las ventajas. Gracias a AMI, los hogares pueden ver los litros de agua que utilizan en tiempo real para tomar mejores decisiones. Asimismo, la facturación basada en el consumo real, en lugar de estimado, incrementa la satisfacción y reduce las reclamaciones relacionadas con el cobro.

2022: medir más para gestionar mejor

Recientemente hemos presenciado cortes de suministro en países como Estados Unidos, que hasta ahora pensábamos estarían al margen de estos problemas. Estos acontecimientos, junto a otros derivados del cambio climático, están impulsando una mayor conciencia global acerca del agua como recurso limitado. En la actualidad, la sociedad demanda el compromiso de las empresas y gestoras con un consumo hídrico responsable, en línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Según el Banco Mundial, en 2030 el mundo experimentará un déficit del 40% entre la demanda prevista y el agua disponible. Frente a esta situación, las administraciones públicas y los distintos agentes sociales van a seguir apoyando aquellas tecnologías que supongan un avance en la sostenibilidad.

AMI es una de ellas, ya que nos ayuda a dar el primer paso hacia la mejora de los procesos a través de la medición. Al ser el sistema que más información genera en el sector, su impacto se extiende a todo el negocio. En este sentido, son cada vez más las utilities que entienden que estas infraestructuras no solo facilitan la facturación, sino que también sirven para mejorar la detección de fugas y prever la demanda mediante algoritmos, incrementar la satisfacción de los ciudadanos, afinar las simulaciones de los gemelos digitales o reducir las emisiones de CO2.

La transformación digital se acelerará en los próximos años en el sector del agua. El mayor volumen de datos disponible va a requerir la implementación de soluciones agnósticas, capaces de integrar información de distintas fuentes. Ahora mismo, en numerosas gestoras conviven distintas tecnologías de comunicación (NB-IoT, LoRa, Sigfox, etc.) y contadores de diferentes fabricantes. Por ello, las plataformas Big Data que homogeneizan la información y nos ayudan a convertirla en inteligencia de negocio serán una de las principales tendencias para el 2022.

En este sentido, la mayor sensorización que esperamos ver trae uno de los principales retos en relación a AMI: la coexistencia de smart metering con otros dispositivos inteligentes. Afortunadamente, el 5G viene a dar respuesta a esta problemática, gracias a su capacidad para conectar millones de dispositivos en un área reducida (MIoT). Todavía estamos explorando los casos de uso ligados a esta nueva generación tecnológica, pero ya sabemos que nos ayudará a gestionar infraestructuras críticas y a ser más eficientes.

AMI es además el punto de contacto directo de la gestora con el consumidor, por lo que apostar por esta infraestructura es avanzar en los objetivos de transparencia hacia el ciudadano. Al poner la información de consumo a su disposición, ayudamos a impulsar la responsabilidad en el uso del agua. También entre las empresas, gracias al cálculo de la huella hídrica.

La búsqueda de la eficiencia hidráulica, tanto en las gestoras como por parte de la ciudadanía, va a impulsar la inversión en AMI en los próximos años. Para ello será fundamental la conciencia de cómo estas infraestructuras pueden transformar no solo la facturación, sino todos los procesos relacionados con la gestión del recurso más preciado.

El informe Water Technology Trends 2022 de Idrica recoge un listado exhaustivo de todas las tendencias en tecnología del agua que esperamos ver en el sector, incluyendo las tendencias para 2022 en las infraestructuras AMI.

Carlos Tejedor, Smart Metering & Instrumentation Specialist, Idrica

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